Actividades de Pentecostés 2020

“Conociendo el instrumento”


Antes de arrancar con la actividad de hoy, te invitamos a rezar con este video:

Ahora si, empecemos:


Día de introspección. ¿Cómo estoy hoy?

En pentecostés se celebra la venida del Espíritu Santo, según la Biblia, tuvo lugar 50 días después de la Resurrección de Jesús.

Dios quiso acercarse a nosotros. Por eso se hizo carne en Jesús, quien con su entrega en la cruz perdonó nuestros pecados, así se selló una nueva alianza de amor entre Dios y los hombres. 

Antes de rezar nos hacemos la señal de la cruz, empezamos por la frente, bajamos al pecho y vamos de extremo a extremo. 

Padre en la cabeza, Hijo descendiendo con nuestra mano al pecho, Espíritu Santo volviendo al medio y atravesando de izquierda a derecha.

Si jugamos un poco con esta simbología podemos ver como el Padre está arriba en el cielo, se hacer carne en Jesús y desciende a la tierra donde muere en la cruz, resucita y vuelve a subir al padre. El Espíritu Santo es quien queda en el centro y atraviesa de extremo a extremo nuestro cuerpo.  

Desde la ascensión de Jesús hasta pentecostés transcurrieron 9 días, de ahí vino la práctica de prolongar una oración durante 9 días, es lo que se llama una novena. 

En ese momento los discípulos tuvieron miedo, dijeron “Ahora que se nos fue Jesús… ¿Cómo hacemos?” 

“Los apóstoles han entendido las advertencias de Jesús, no pueden empezar una misión tan difícil como la que él les ha encomendado mientras no hayan recibido el Espíritu Santo, y porque han hecho todo lo que de ellos depende para prepararse para su misión, solamente les queda esperar perseverando en la oración.
Con esto se ponen en manos de Dios, aceptan los plazos que Él fijo, y reconocen que el espíritu es un Don de Dios que nadie puede exigirle. Nótese la presencia de María y también la de “esos hermanos de Jesús” que tanto tardaron en reconocer en él a su Señor. María madre de Jesús desempeñó un papel decisivo en esos días en que los Apóstoles trataron de recapacitar, sobre todo en lo que habían visto y aprendido, y definir el mensaje que debían transmitir: Ella, único testigo de la enunciación y de la vida privada de Jesús los ayudó a entender el misterio de su personalidad divina”. (Comentario de la Biblia en Hechos 2, 12).

Somos instrumentos de Dios, y para que el músico pueda hacernos sonar nos invita a conocer nuestros talentos, tanto nuestras virtudes y como nuestros defectos,  “Detrás de nuestras mayores virtudes ocultamos nuestros peores defectos; y detrás de nuestros peores defectos se esconden nuestras mayores virtudes”. Eso significa que para poder poner al servicio mis dones tengo que conocerme y saber que estoy ofreciendo. 

¿Me conozco? ¿Cómo soy? ¿Reconozco para qué soy bueno, que me sale de taquito?¿Reconozco que me cuesta o me hace pisar el palito? ¿Cuáles son mis virtudes / debilidades / limitaciones? 

Una vez que puedo identificar mis rasgos positivos y lo que puedo mejorar, la invitación es a dar un paso más, hoy la situación es diferente.

Mi día a día y el de todos cambió rotundamente a cómo terminó en el 2019, este año nos encontramos con un virus que pateó el tablero e hizo tambalear todas nuestras piezas. 

Revisemos esta cuarentena, la que muchas veces nos dejo sin palabras y nos puso contra las cuerdas, hoy estamos obligados a permanecer en nuestro hogar y pasar más tiempo con nosotros mismos. ¿Qué descubrí en este tiempo?

Muchas veces buscamos palabras bonitas que terminen en frases hermosas para describir lo que nos rodea y nos olvidamos de lo esencial, ya lo dijo Jesús “Quien no se hace como niño no entrará al reino de los cielos”. Mateo 18:3.

Cuando éramos niños decíamos pocas palabras pero con mucho sentimiento, por ahí no teníamos un vocabulario muy amplio pero sí un corazón que latía y sentía con pureza. 

Te invito a hablar con ese niño que habita en tu interior, que pueda expresar lo que está sintiendo HOY. 

Volve a ser niño. Agarra una hoja y escribí con las palabras más sencillas y puras que encuentras en tu corazón. 

Toma la mano de María, quien te acompaña en todo momento, y responde ¿Cómo estás?

Actividad 

Escribí palabras que broten de tu corazón de niño en una hoja, dobla esa hoja a la mitad y por fuera dibuja la silueta de María, para que te acompañe en este momento personal de oración con Dios. 

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