Los días 14, 15 y 16 de diciembre, cerca de veinte jóvenes realizaron la 2da. Misión Diocesana organizada por el Equipo de Pastoral juvenil de San Isidro, este año en la Parroquia Nuestra Señora de Aránzazu. Siguiendo con la idea surgida el año pasado, el objetivo era que jóvenes de toda la Diócesis pudieran ir conociendo diferentes parroquias, metiéndose en la vida de la comunidad durante un fin de semana.

Se pensó como una misión diferente, que salga de la estructura de la misión ”tradicional”, yendo al encuentro mediante gestos misioneros y visitas a las obras parroquiales, donde se da un contacto más espontáneo con la comunidad. Con el fin de acompañar la vida pastoral de la parroquia que nos hospedó, se eligió el mismo lema que ellos vienen utilizando para Adviento: “Belén, puerta de vida y esperanza”.

Para la primera actividad misionera, se distribuyeron en diferentes geriátricos de la zona. En ese encuentro se dieron un montón de momentos muy lindos, que los misioneros compartieron durante el almuerzo todos juntos.
Por la tarde, se dividieron en dos grupos y el primero fue a visitar un hogar de niñas mientras que el segundo fue a un hospital.

Después de eso llegó uno de los momentos más lindos de la misión. Junto con el padre Tomás y un grupo de seminaristas se realizó un gesto misionero al frente de la parroquia y en la plaza, y recorrieron los locales cercanos. Además de bendecir a los que lo pedían, conversaron con la gente que pasaba y les entregarn folletos con una oración y los horarios de las celebraciones de Navidad. Fue increíble ver la cantidad de gente que dejaba sus actividades por un rato y se acercaba a encontrarse un momento con la comunidad.

Por la noche, el grupo de Pastoral Diocesana de Música preparó una muy linda adoración, que sirvió para terminar, de la mejor manera, un día lleno de emociones.

El domingo los jóvenes visitaron un programa en la Radio parroquial donde pudieron contar su experiencia misionera. La misión se cerró con una misa junto con la comunidad de Aránzazu acompañaa por Monseñor Fassi.